PROCESOS MEDIABLES

Evidentemente, no todos los problemas jurídicos son mediables, pero sí una gran mayoría y entre ellos, los más habituales en la sociedad actual. Así, la mediación, puede estar especialmente indicada para resolver los siguientes conflictos:

Familiares.– problemáticas que surgen en las interacciones habituales que se suscitan en los miembros de una familia, ello incluye, padres, madres, hijos, abuelos, nietos, etc., así como las derivadas de las rupturas de pareja.

Escolares.– La mediación se configura como indispensable en el ámbito educativo, donde los conflictos, son sencillamente inevitables. El propio desequilibrio hormonal de los adolescentes, les obliga a rebelarse contra la autoridad y esta problemática es necesaria encauzarla adecuadamente.

Civiles.- La mediación, puede solucionar situaciones que van desde las desavenencias en las particiones hereditarias, los protocolos familiares para la gestión de empresas familiares a los problemas derivados de comunidades de propietarios o asociaciones recreativas y culturales.

Mercantiles.- Además de las empresas familiares ya comentadas, la mediación, gracias a su exigencia de confidencialidad, es idónea para solucionar desavenencias entre diferentes cargos o plantilla de la empresa o bien problemas con terceros por patentes, competencia desleal, etc.